
Tras la reforma política de 2007 donde se propuso la comparecencia de los Secretarios de Estado ante el Congreso de la Unión, parecía que se abrió una ventana de oportunidad a un diálogo entre el Poder ejecutivo y el legislativo; y con ello, un ejercicio de rendición de cuentas a los ciudadanos.
Lamentablemente, los diputados de oposición al Gobierno Federal convirtieron este ejercicio democrático en un espectáculo grotesco: lleno de insultos, mantas, cruces y ataúdes. Yo me pregunto si para eso fueron electos esos diputados, no lo creo así.
Se dejaron a un lado discusiones fundamentales y cuestionamientos importantes a los secretarios y se prefirió sobre todo por los diputados del PT y PRD o Javier Corral del PAN, que el show fuera más importante que las discusiones de fondo. El más evidente fue el que presenciamos los ciudadanos en la comparecencia del Secretario de Seguridad Pública Genaro García Luna.
Mientras los diputados de la oposición se enfrascaron en pedestre discusión, no hubo un sólo argumento a favor o en contra de la propuesta de García Luna: eliminar las policías municipales. Una propuesta sin duda acertada dada la imposibilidad de que 2022 policías municipales se coordinen en el contexto actual que vive el país. La propuesta del Secretario, establece el fortalecimiento de los cuerpos policiacos estatales y dejarlos como únicos y profesionales encargados de la seguridad.
Resulta claro y lógico que sea mucho más fácil la coordinación de 32 policías sobre 2022. Para que esto sucediera es evidente que debe modificarse la Constitución para que la propuesta sea viable. El problema es que las bancadas opositoras; gastan el tiempo que les pagamos cada uno de los mexicanos, en discusiones estériles en lugar de debatir con argumentos las propuestas que estén a la altura de lo que México necesita.
Espectaculo el que presenta el secretario. Ese si que nos quiere venir a ver la cara de no sé qué. El sabe que no le interesa, porque entre más desorden mejor le va. Yo creo que los diputados como Noroña deben seguir así para poner en orden a los bien pagados y maltrabajados gobernantes.