Atole con el dedo

Empieza una nueva temporada en el Congreso de la Unión, mañana iniciarán el nuevo periodo de sesiones. Generalmente el periodo comprendido entre Septiembre y Diciembre, es prácticamente abarcado en su totalidad con la discusión, negociación y aprobación de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación, se dice que además en este periodo se discutirá una “profunda reforma laboral”.

La realidad es que basta recordar las acciones de estas legislaturas para darnos cuenta que nos darán, una vez más, atole con el dedo. Legislaturas que han hecho todo lo posible para conservar sus privilegios  ignorando las condiciones en las que llegaron al poder: los Senadores, electos en 2006, formaron parte de una elección que polarizó a México y los diputados, electos en 2009, son producto de una elección donde según el IFE, 1.1 millones de ciudadanos anularon su voto a propósito, expresando su descontento con el sistema político, con los representantes que no representan más que a sus intereses personales.

El sistema político mexicano está diseñado de manera tal que nadie debe rendir cuentas, está blindado para conservar la impunidad de funcionarios públicos, está pensado para que la distancia entre políticos y ciudadanos sea cada vez más amplia. Una democracia no debería funcionar así: o cabemos todos o no cabe nadie.

Baste recordar que en el periodo de sesiones anterior se presentaron diversas iniciativas de reforma política, una reforma que tiene auténtico interés ciudadano pues amplía nuestros derechos políticos y nos permite participar más activamente en la toma de decisiones del país. Incluso diversos grupos ciudadanos tuvimos reuniones con legisladores para aportar ideas y argumentos en estas iniciativas; no pasó nada, nos dejaron colgados.

No sólo eso, tiraron a la basura los argumentos ciudadanos y separaron esta reforma política en una ley de partidos que negociarán los líderes de los mismos y en una reforma política que platicará el gobierno con los legisladores ¿Y los ciudadanos? ¿Y la evidencia académica acerca de las mayorías artificiales o el pluralismo? Al parecer poco les importa, están dispuestos a apostar por conservar sus privilegios ante la mirada de ciudadanos cada vez más frustrados por su actuar ¿En verdad nos representan?

Hoy me preguntaba que diferencia hay entre la risa de “La Barbie” y la de Beltrones, Madero o Navarrete; el primero se burla del gobierno, los segundos se burlan de nosotros. En todo caso me parecen más peligrosos los capos de la democracia (políticos) que los capos de las drogas.

Es por ello que el próximo 7 de Septiembre hemos convocado a devolverles el atole (y el dedo) a esa clase política. Me preguntaban que qué objeto tiene ir a darles el atole, podría hacer largas líneas sobre esto, pero creo que es mucho más sencillo: un acto que materializa el atole (promesas sin cumplir, compromisos sin responsabilidad, nula rendición de cuentas, etc.), nacida del empacho ciudadano de tanto tomarlo. Que se lo tomen ellos que los ciudadanos ya no lo queremos, un acto liberador, que desempacha a la ciudadanía y la hace exigir más, estar más atentos a los actos de los políticos.

En un país donde es evidente que algo no funciona, los ciudadanos tenemos la posibilidad de responsabilizarnos y  hacerlo funcionar, subirle el costo desde afuera a una clase política acostumbrada a tomar decisiones sin la aprobación ciudadana, subirle el costo a cada uno de los actos que quedan impunes ¿El atole lo resuelve? Por supuesto que no, pero dejemos constancia material de que ya no lo queremos, que estamos dispuestos a dar las batallas necesarias para cambiar y abrir el sistema.

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