Aniversario de la Revolución Mexicana ¿festejamos?

Porfirio_Diaz

El fin de semana pasado, se ha celebrado el aniversario 99 del inicio de la Revolución Mexicana. El acontecimiento nos da oportunidad de reflexionar sobre la importancia de éstos y su vigencia en el contexto actual de la sociedad. Tal parece que el país en su conjunto ha emprendido una cruzada contra México. Todos los días los encabezados y noticieros dan cuenta de las pésimas condiciones en que se encuentra el país.

Así sabemos que hoy somos un país cuya percepción ciudadana de corrupción supera a Guatemla según Transparencia Internacional, sabemos que somos el país menos competitivo de la OCDE, el país que ha perdido franco liderazgo en América Latina, el país con el peor plan anticrisis y el más afectado en su economía. En fin, esto sumado a los ejecutados, los problemas para encontrar trabajo en México, las  menciones de estado fallido y las provocaciones a un estallido social, no dejan margen para evaluar las cosas de manera serena.

Sin saberlo de cierto, probablemente no hubiera mucha diferencia entre haber tenido una revolución o no. Los ejemplos de otros países nos hablan de ello. Incluso el día de hoy, 99 años después no hemos logrado un sistema plenamente democrático, hemos vulnerado el Estado laico y tenemos un modelo económico que no ha podido hacer crecer de manera constante al país. Pasamos de un gobierno autoritario a un modelo sui generis: un partido único que institucionalizó al país y que generó tantos intereses que ha sido imposible desmantelarlo.

Ese régimen, nuestra única herencia revolucionaria,  hoy es nuestro némesis. Ese acuerdo entre la clase política y poderes fácticos que nació durante el priato, hoy sigue tan vivo como desde el primer momento. Ese pacto en donde los políticos generan consensos para dejar las cosas como están a pesar de las voces ciudadanas que queremos un país distinto, donde los representantes verdaderamente ocupen los zapatos de sus representados.

Ante este panorama, parece que hay poco que festejar. En un régimen que dista de ser una autocracia y con una ciudadanía apática, poco se podrá cambiar de fondo. Quizá sucumbiremos a la “borrachera” de los majestuosos festejos del bicentenario-centenario: una cortina de humo para opacar la inseguridad, corrupción y miseria de nuestra República. Los políticos enarbolan los discursos de cambio y transformación (pero en las mulas de su compadre) y los ciudadanos se han conformado con maldecir en cada oportunidad a los actores políticos ¿dónde están las propuestas?

Creo que la mejor manera de festejar estos aniversarios radica en hacer una cruzada contra el México de hoy en el sentido correcto. Entender que debemos renunciar a himnos, banderas, mitos, tabúes y caducas ideas de soberanía. De lo contrario el marasmo de la nación terminará por ser caníbal consigo misma.

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  1. CARLOS W. LÓPEZ, opinó:
    November 24, 2009 @ 11:46

    Bueno en primer termino pues la revolución no fue más que un acotecimiento, un movimiento armado que tiene significado en los mexicanos por las personas que murieron, pero el nombre de revolución no le queda, porque realmente dio muy pocos aportes a la sociedad mexicana, inclusive fue algo malo, o podemos decir que los resultados no justificaron las muertes sin sentido, pero el significado que le dió el PRI fue ese de revolución y todo lo que imprlica un cambio, acuerdense que venimos(desde los 300 años de conquistados y la independencia) de una sociedad ignorantes de ebrios y clase indigena esclavizada, entonces que esperas de un gobierno medio organizado, insignificativo en el norte, que toma el proteccionismo y populismo a partir de las leyes de reforma y con más auge después la llamada revolución. Seguimos siendo una sociedad de ignorantes y visiosos, ¿serán nuestros heroes personas que hicieron levantamientos armados con resultados que apenas si podemos listar?

  2. RP GuadalajaraGuadalajara.com, opinó:
    November 24, 2009 @ 13:28

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  3. Pedro Salvatierra, opinó:
    November 25, 2009 @ 20:20

    Es endeble lo que afirma el articulista, mas con argumentos emotivos que con datos o argumentos históricos. Convendría que leyera un poco más para fortalecer su postura, para no quedar en una hilera de suposiciones y juicios personales, con escaso fundamento.
    En primer lugar el movimiento armado de 1910 dió un giro total a la dominante y crispante situación del partido científico dominado por Porfirio Díaz, y se logró por la amalgama de lo que se denominó “la bola”, grupos de distintas ideologías y clases sociales que fueron lo mismo de izquierda (partido comunista, bolcheviques, anarquistas, la Casa del Obrero Mundial), que de las clases pudientes (Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Alvaro Obregón), que de las clases medias (Francisco Soto y Gama, Los hermanos Cerdán, Flores Magón, etc.), que de los grupos intelectuales de vanguardia(Antonio Caso, José Vasconcelos, Pedro Henríquez Ureña, Alfonso Reyes Ochoa, Julio Torri, Jesús T. Acevedo, Alfonso Cravioto y Ricardo Gómez Robelo, Luis Cabrera, etc.), que gavilleros redimidos como guerrilleros(Francisco Villa, Emiliano Zapata, Miguel Alemán, Guadalupe Sánchez, etc.) o de clases financieras (Como Gómez Morín que después fundaría el PAN)

    La lucha de clases interna del movimiento armando dió pauta a traicione, primero de Madero a los revolucionarios, al asumir el poder y mantener en su gabinete a porfiristas. Después del porfirista Victoriano Huerta eliminando a Madero, para después iniciar una lucha contra Madero, mediante la unión de señores hacendados con los gavilleros, y después,también por cuestión de clases, entre estos contra aquellos, con adiciones de las clases medias.
    Que dió al país la revolución, pues nadamenos que las adiciones a la ley del trabajo, que es el artículo 123, tomadas de los socialistas-comunistas que dieron normas basadas en la protección social de los trabajadores. El artículo 27, que dió posibilidad del reparto de tierra, el dominio del territorio como propiedad de la nación, dando lineamientos de la soberanía nacional que aun mantienen en pie lo poco o mucho que aún nos queda y no ha sido ofrecido al extranjero, pero que también dió pauta a la posterior expropiación petrolera del 38. Nos dío el artículo tercero que marco la laicidad, gratuidad y obligatoriedad de la educación al país (que como principio poco a poco se ha ido desvirtuando, pero que aun mantiene en pie la obligación del estado de dar educación a todos). Ya no hablaré de las instituciones, ni de la movilidad de clases que permitió que mestizos, indios y gente de clase baja pudiera escalar clases sociales y acceder a la educación universitaria entre otras cosas.
    No me sorprende este afán de minimizar a la revolución de articulistas que obedecen o a intereses mezquinos detrás de sus párrafos, o peor aún, a una completa ignorancia de nuestra historia.
    Antes de opinar hay que leer.
    Claro que hubo una revolución y que significó un gran cambio. Mencionar que nada nos dejó solo por las desgracias provocadas por los gobierno más recientes, es una visión chabacana que ignora que los gobiernos más recientes no son emanados de la ideología de la revolución, sino de una oligarquía rampante que por cierto, fue creada por el propio PRI y hoy apapachada por el actual partido en el poder, el PAN.

    Por lo demás, pues si que festejamos, pues nada. ¿Vieron festejos notables? No..muy pocos, pero no porque no haya nada que festejar, sino por el temor que aun causa a los oligarcas de hoy recuperar los postulados, los logros y el cambio, que provocó una revolución que también involucró a los más desposeidos del país con las clases sociales que mencioné al principio.
    Y fue una revolución hecha con sangre y coraje, no con opiniones cómodas de articulistas que de historia saben lo mínimo, y ese mínimo lo esconden para escribir textos supuestamente críticos, pero que no tienen más afán que desprestigiar un movimiento que costó muchas vidas para mejorar a México, y cuya ideología rebelde no quieren que se dé a conocer hoy en día.
    Jóvenes, hoy que el internet brinda mucha información, indaguen, investiguen y analicen que y como fue la revolución mexicana. Historia de lucha social, de cambios, si, también de traiciones y ambiciones, pero sobretodo de un parteaguas en la historia de México.

    Ni uno solo de los redentores de la democracia del día de hoy, que gimen como plañideras el estado en el que se encuentra nuesto país, le llega a los talones a los que iniciaron y continuaron el movimiento armado de 1910. Esa época fue de la acción directa para cambiar el sistema político del país. Nada que ver con esta vaivén de opiniones en los rincones, lejos del mundanal ruido, en donde muchos critican, nadie hace lo suficiente en pos del cambio. ¡Que fácil es lamentarse, que difícil es levantarse y luchar por mejorar las cosas!

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