Ahí les va mi basura.

La basura – dice wikipedia – es todo material considerado como desecho y que se necesita eliminar. La basura es un producto de las actividades humanas al cual se le considera de valor igual a cero por el desechado. No necesariamente debe ser odorífica, repugnante e indeseable; eso depende del origen y composición de ésta.

Desde hace más de una década que decidí no consumir tele-basura. No se quien es Carlos Loret y no tengo idea de que programas de debate se transmiten. ¿Qué son Las Aparicio? ¿Adela Micha, periodista? Las únicas noticias que consumo de vez en cuando son acerca de la ignorancia, desinformación y ataques a la sociedad que traspasan las pantallas de televisión y contaminan la pantalla de mi laptop: las declaraciones homofóbicas de Esteban Arce, compra de leyes en el Congreso, escándalos de publicidad electoral, censura a Carmen Aristegui, fabricación de celebridades presidenciales, León Krauze culpando de su falta de rigor periodístico a Twitter. En fin, un sin fin de basura producto de un canal dedicado a todo, menos informar y generar contenido relevante. Esto último también aplica para TV Azteca pero la ignorancia de Adela Micha, absorbió toda mi atención.

Televisa y todas las partes que la integran van desde comunicadores, actores, políticos, marcas, leyes son un sistema de producción, no estamos hablando únicamente de un canal, un programa, un comunicador o una empresa. Su estructura monopólica hace que sea un sistema complejo y con poca movilidad, por lo que genera mecanismos y relaciones comerciales-gubernamentales igual de complicadas.

Mantener un sistema de producción que involucra el espectro radioeléctrico, publicidad, información, regalías, estudios, congresos y tanto dinero entre otras miles de cosas, los convierte en un organismo de dimensiones dinosaúricas,incapacitado para evolucionar, adaptarse y poder enfrentar a un ecosistema en donde no hay programación ni manipulación ni masa, – en cambio- hay diversidad, libertad y rizomas que emergen constantemente.

La comunicadora de Televisa pensaría en emergencia en un sentido de alarma, de miedo: “como un arma tan poderosa y fatal, como la violencia misma” en línea con la agenda de la empresa que representa y que ha basado su modelo de negocio en el concepto de masa y centralización de la información. Pero no, me refiero a la emergencia de sistemas.

En pleno siglo XXI, el concepto de masa es totalmente irrelevante en el sentido con que Televisa lo utiliza, ya que Internet nos permite ante todo descentralizar los mensajes y segmentar audiencias -  y no precisamente por que Twitter sea la panacea-: Internet fue creado para descentralizar las comunicaciones y en caso de desastre, fuera posible seguir comunicados sin depender de ningún control o limitación en específico y en cambio, depender de todos los pequeños nodos que lo conforman, de los cuales tú y yo somos parte.

La emergencia es una característica de todos los sistemas complejos, en donde la simplicidad y la multiplicidad de sus agentes, generan distintos patrones de comportamiento y les permite actúar como ensamble. No masa. Lo ensambles – por la complejidad de cada una de sus pequeñas partes – no son predecibles. Esto es lo que sucede en internet a cada instante: individuos complejos interactúando de una forma aparentemente simple con la información.

Claramente, si Televisa estuviera un poco más adaptado a la Sociedad de la Información de la cual depende su sobrevivencia, no tendría programas de debate en los cuales la acción que un ensamble genera gracias a su desorganización, es tergiversada para describirla en la forma exactamente opuesta a su operación: “están muy bien organizados, yo no se quién esta mandando estos mensajes”. “¿Tu crees qué es organizado?” – le preguntan.  Micha remata: “absolutamente”.

No es nadie. Es todos. La clave es que no estamos organizados.

La desesperación de Televisa por simplemente carecer de una estructura que le permita dirigirse a una nueva clase de audiencia, los lleva a cometer errores irremediables. Este documental producido por la némesis de Televisa -BBC-  plantea una pregunta interesante: Twitter ¿ofrece poder para la gente o los convierte en enemigos del sistema? (Recomiendo ver todo el documental)

Otra característica interesante de los organismos complejos es la viralidad que producen, en términos de información podríamos decir que esto es la relevancia. Para replicarse, los virus necesitan de las condiciones necesarias para contagiarse. Internet ofrece una estructura relativamente simple para agilizar el contagio de información que los agentes consideren relevante.

No es necesario contar con centro de transmisiones en Av. Chapultepec, tener un basurero corporativo en Santa Fé, comprar un gobierno o confeccionarnos una ley para poder distribuír nuestra basura. Ya quisiera Televisa ser 4chan.

La emergencia también permite generar resistencia de una forma rápida entre los agentes, cuando se presentan contaminantes. La reconfiguración de los ensambles se logra gracias a su cualidad rizomática. Sin embargo, a pesar de su complejidad (tentáculos no equivale a rizoma) Televisa no tiene muchas posibilidades, su falta de diversidad la reduce a una enorme masa contaminada y contaminadora, incapaz de reconfigurarse y crear contenido con valor superior a cero.

Televisa tiene miedo de Twitter y eso que no sabe que es sólo una pequeñísima parte de la red. Televisa tiene miedo de la esfera pública, de la libertad de expresión y la democracia. La composición orgánica de su sistema, no puede asimilar éstos conceptos. Televisa tiene razón en algo: Tenemos una “fuerza enorme”.

En México se acostumbra dejar la basura en la esquina. Muy mal, pero también se pueden transformar los malos hábitos en algo útil: Pon la basura en su lugar. Apaga a Televisa, para siempre.


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