5-0

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Después de una década, logramos romper la maldición: le ganamos a Estados Unidos de América, una copa de oro, y lo hacemos precisamente en Nueva York. Logramos sacar nuestras frustraciones contra el Tío Sam, nuestra quasi genética envidia contra los yankees. El país se vuelca, en el Distrito Federal, el paseo de la reforma cerrado por los patrióticos aficionados, despertamos con 5 millones más de pobres, pero abarrotamos lugares, compramos alcohol y nada es mejor para la crisis que ganarle a “los gringos”.

Felipe Calderón, asegura que dicho triunfo “renueva el ánimo nacional”. No hay nada más triste en nuestra sociedad, que ver estos espectáculos. Porque esos mexicanos bravucones, mientamadres, borrachos, con banderas pintadas, cornetas, sombreros y playeras, al día siguiente seguramente no se dieron cuenta que esa actitud es la que no nos permite salir adelante. Muchos de los ahí presentes gozaban de la impunidad, quizá se dedican a robar coches, carteras o casas, pero convivieron con sus víctimas por la victoria mexicana. “No tengo trabajo, pero ¡caray! le ganamos a los pinches gringos” exclamaciones del domingo.

Muchas veces somos patrioteros “en bola”, porque en lo individual, seguimos dando mordidas, usando palancas, moviendo influencias. Somos hipócritas, porque ese viva México, seguramente producto de alcohol, no lo usamos nunca y por ello, continuamos avalando los monopolios, preferimos estar cómodos a ser más competitivos, siempre encontramos a un culpable: el gobierno, sin darnos cuenta de que la responsabilidad de que viva México es nuestra.

Queremos ser delanteros, pero no entrenamos ni para estar en la banca, intentamos meter goles de “cascarita” frente a profesionales. Ahogar los problemas nacionales en un triunfo tan pequeño, es no valorar el poder que tenemos como ciudadanos. Nosotros somos los que debemos anotar un 5-0: un gol contra la impunidad, un penlati contra la corrupción, uno de chilena contra la opacidad, un remate de cabeza para ser más competitivos y y un buen pase para anotarle un gol a todos los funcionarios que no estén haciendo su trabajo.

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