Los mártires.
Se requiere de gran valentía y una visión amplía y crítica para enfrentar sistemas, desenmascarar tiranos y aportar nuevas teorías. Aquellos que así lo hagan serán destinados a permanecer en la memoria colectiva, sea concretada o no la empresa a la que se destinó el esfuerzo.Estos hombres, excepcionales y admirables desde el sencillo punto de su convicción, serán inevitablemente satanizados, crucificados, empalados, criticados y pisoteados por el augur que representan a los depositarios de aquellas instituciones, ideas, poderes o cualquier representación que pudiera darse en motivo a perder el fuero que se ha ganado y que no se quiere perder.
La persecución a estos hombres es motivación histórica a la lucha, un proceso cíclico y necesario en el refrescar ideológico y en el accionar de toda maquinaria: son aquellos los que generan el cambio para la aplicación de nuevos sistemas o para la aportación de un nuevo mensaje. Son seres necesario para la aplicación e implicación de paradigmas que han de fundamentar el celo de la colectividad, y que conjuntamente harán renacer el ascua que incendiará las conciencias.
Para que el proceso histórico se cumpla y el eco de las voces se haga sentir en lo más hondo de las sociedades, se requiere de un punto cúspide para el desahogo de sus inquietudes, lo que viene a ser una ruptura entre cúpulas de poder o de éstas con los dependientes a sus decisiones. Colateralmente un cambio social se resiste entre los inmiscuidos a las prerrogativas otorgadas por un sistema, mismas que desaparecerían o se debilitarían ante los posibles cambios. Al momento cúspide de separación entre los depositarios y los depositantes viene la estrategia de los primeros en la conocida “reacción”, que si bien es la fórmula lógica que antecede a la acción, los movimientos reaccionarios soportan bajo el anterior término la defensa de movimientos identificados para conservar lo que se tiene.
El mártir de toda causa, como pieza necesaria en todo movimiento, es fundamental para la propagación de la idea y de sus consecuencias, para aportar en la creencia un esclarecimiento y una esperanza recientes para cualquier seguidor, incitando al ejemplo el postulado iniciado por el mártir.
La causa trasmite livianamente la idea que el mártir, como solicitud intransigente, aporta inconcientemente al seguidor por medio de la capacidad de los sentidos; siendo su enseñanza la más practica y voluntariosa que el adoctrinamiento ideológico.
Para serlo, el tiempo-espacio son definitivos para agudizar los causes que han de seguirse y perseguirse como tales. Los reaccionarios serán, por lo general, aquellos que minarán el camino de los impulsores y que, directa o indirectamente, medrarán para imposibilitarlos en el ejercicio de su causa. La persecución y la presión a la que serán sujetos harán que su carácter sea sujeto a las más duras pruebas y que sus convicciones se santifiquen para alcanzar el estatus de inmortal en la conciencia colectiva.
El mártir es obligado y necesario, y a nadie en la reacción le conviene tenerlos. Día a día se generan para animar las luchas y la conquista de nuevos proyectos, de nuevos sueños.

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Y los de Tlatelolco??
Que me dices de ellos? Hacen falta martires pero mas hace falta un efecto por el cual cambiar la sangre
Y con respecto a este caso? que efecto se vio, Tan solo kilos y kilos de aserrin para tapar la sangre derramada en la plaza de las tres culturas porque iria a “deslucir”" las olimpiadas del 68
Ahora nadie se arriesga a ser martir de la reforma y de ir encontra del sistema opresivo, por la ceguera, por la alienacion, por que el gobierno da “pan y circo” al pueblo, y que los martires sean olvidados

Oasjjah en:
on September 13, 2008 @ 1:31 pm
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