La diplomacia del ping-pong [o cómo ver la política entre líneas]
Quizá parezca un poco extraño que la primera entrada de Crítica Pura inicie con una escena de una película. Como seguramente notaron, el fragmento corresponde a Forrest Gump, una de las cintas más brillantes de los noventas. Pues, la selección no es casual: el argumento de la película gira en torno a un personaje que, por azares del destino, se ve envuelto en numerosos sucesos significativos del siglo XX en Estados Unidos. No nos confundamos, Forrest Gump es el condensado de la historia de un país entero.
Elegí este pedazo porque, hasta hace unos días, su inclusión me parecía enigmática. Para los que no estén muy familiarizados con la cinta, les relataré el contexto: Forrest acaba de regresar de la Guerra de Vietnam y, de pronto, se descubre que tiene un talento especial para el ping-pong. Su asombrosa habilidad lo lleva a emprender una gira por China con el equipo norteamericano. Hasta ahí, el fragmento de un par de minutos parece sólo añadir un poco de profundidad al personaje y mostrarnos la versatilidad de Gump.
Pero la verdad es que estos dos minutos dicen más de lo que aparentan. En esos años, Richard Nixon era presidente de Estados Unidos y el mundo vivía inmerso en la Guerra Fría. Nixon se dio cuenta que, a pesar de las diferencias ideológicas, no podían darse el lujo de no mantener relaciones con China. Los norteamericanos tenían dos escollos: primero, Taiwán era protegido por los estadounidenses; segundo, los chinos eran aislacionistas y no permitirían, bajo ninguna circustancia, la entrada de la diplomacia de EU.
Nixon resolvió darle la espalda a Taiwán, lo que derivó en la entrada de China a la ONU y la expulsión de los taiwaneses del organismo internacional. En esos momentos, el equipo de ping-pong de EU se encontraba en Japón disputando un campeonato mundial. Hábilmente, la diplomacia norteamericana solicitó al líder chino Mao Zedong una gira de su equipo por China. Así consiguió Estados Unidos el resquicio que necesitaba para entrar en el gigante asiático. Esta estrategia, conocida como Ping Pong Diplomacy, alcanzó su cénit con la histórica visita de Nixon a China en febrero de 1972.
Sirva esta pequeña historia para ilustrar un poco lo que signfica para mí la visión crítica de la política: implica ver entre líneas en los sucesos de nuestro entorno [local, nacional o mundial], mostrar una actitud que trascienda el reclamo superficial y se centre en la comprensión del contexto histórico, social y cultural. Implica entender para debatir, conocer para exigir y criticar para mejorar. Significa ver las causas y consecuencias de la política en todas partes: los medios, la educación, la historia, la ideología. Pero, sobre todo, en nuestros propios actos.
Que este espacio sea de diálogo entre sus puntos de vista y los nuestros, porque así es como se construye el mundo. ¡Bienvenidos!

Oasjjah en:
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