“1967 ha desempeñado en la historia privada de México un papel
premonitorio o prologal: es a 1968 lo que 1909 fue a 1910”.
Carlos Monsiváis, Enero 1968
1968, ¿Cómo escribir de ese año cuando décadas después supe de su existencia? Hoy veo en facebook y twitter a mis contemporáneos e incluso de menor edad diciendo: “2 de Octubre no se olvida” ¿sabrán a lo que se refieren? Estoy convencido que si, nadie mejor para recordarlo, esta generación que es producto de aquella, pero que escapamos a ser estudios vivientes de la demonología de esta patria de hienas y fantasmas.
¿Será que el espíritu de Tlatelolco sigue rondando entre los ciudadanos nuevos y veteranos? no lo sé de cierto, puedo suponer que de existir, ronda más entre los jóvenes que entre los desilusionados mayores. Su generación, la que ha estado en el poder los últimos veinte años (Beltrones, Paredes, Calderón, López Obrador, Gordillo, Gamboa, Fox, Salinas y un largo etc.) ha sido incapaz de transformar al país. La decepción es natural.
La diferencia entre los sobrevivientes y los deudos es abismal: ellos carecían de nuestro acceso a la información, no había libertades de ningún tipo, todo estaba cooptado y subordinado a la voluntad presidencial. Sin embargo sus objetivos eran más claros y su lucha más fácil: el sistema en su totalidad era representado por una persona, el mundo estaba polarizado ideológicamente, los sueños alcanzables.
Hoy las circunstancias parecieran más fáciles: ríos de información a los que todos tenemos acceso, libertad indiscutible de prensa y espacios para el diálogo. Pero la lucha es difusa, los objetivos poco claros: diluido el poder presidencial, todos somos corresponsables, y por lo tanto los problemas son más diversos y complejos.
Tantas décadas de agravios, no hemos conocido más que la crisis. ¿Las circunstancias nos ponen en el preludio de la verdadera transformación? 41 años después, aquella pesadilla no ha pasado, los ciudadanos no podemos claudicar en seguirle ganado terreno al sistema establecido. Quizá están atrás los días de la represión directa, los fraudes electorales y la manipulación de la información. No ha quedado atrás la crisis, la parálisis reformadora, la corrupción, la opacidad o la falta de representación ciudadana en la toma de decisiones del país.
La aspiración democrática alimenta el espíritu del 68, aspiración que tras la transición sigue siendo eso: una aspiración. Por ello es vigente y urgente recordar este episodio central en la lucha por la democracia. Los enemigos son otros, los temas son distintos y diversos, el espíritu es el mismo. Mis amigos; algunos nietos del 68, no están errados el “2 de Octubre no se olvida”
Por eso que dices que ahora los problemas son varios y atribuibles a distintos hechos es por que la indiferencia de los ciudadanos es algo muy peligroso. Además a pesar de que estemos plagados de información me aventuro a decir que tales datos nunca son analizados, para mi es indiferencia lo imposibilita la reflexión y la acción
Deja aclaro mis líneas, debió quedar así:
En cuanto a lo que mencionas sobre la diversidad de problemas y la responsabilidad a algo mas que un presidente, pienso que la indiferencia del las personas juega un papel importante.
Recibimos mucha información pero no la reflexionamos. ¿Como esperar cambios con tales conductas apáticas? La información es poder que no sirve sino es utilizada adecuadamente.
Justo por ello digo que la lucha es más difícil, dado que no hemos asumido que a diferencia de aquella generación nosotros sí somos corresponsables (gracias a ellos) pero no lo hemos querido asumir del todo. Gracias por tus comentarios