
Cuando se firmó el TLCAN, su objetivo principal fue inscribir a México en la economía global y con ello cambiar la forma de como veíamos al mundo en ese momento. Todavía hay indicadores que nos hacen dudar de la efectividad del tratado mismo. En especial, el campo, como motor económico nacional en las décadas anteriores, representaba un reto dado que, en comparación la agricultura de nuestros vecinos del norte, sus métodos son infinítamente mucho más competitivos que los nuestros. Con este escenario de fondo, el gobierno federal propuso el programa de procampo.
Este programa, tiene como objetivo principal, que el productor tenga los insumos necesarios para modernizar su maquinaria, invertir en su capacitación y aumentar la producción. Sin embargo, tras un análisis exhaustivo hecho por http://subsidiosalcampo.org.mx/map.php quienes con un equipo de profesionales, han hecho ver el rotundo fracaso del procampo a nivel nacional. Pues se ha concentrado en unos cuantos y muy específicos productores, mientras que la gran mayoría recibe apoyos pírricos que lejos de ayudar a su competitividad, parece un apoyo asistencial para comer o vestir. Como resultado, en 14 años de prevalencia del programa, la superficie sembrada de granos básicos disminuyó 1.2 millones de hectáreas, y entre 1994 y 2003, la cuota de Procampo sufrió un deterioro de 23% asegura el estudio hecho por el CIDE.
Podemos también inferir, que una minoría ocupa más de la mitad de los recursos destinados al programa, lo que hace que brecha entre productores sea enorme. Vuelvo al tema de la corrupción, es esa misma corrupción que seguimos permitiendo con la distracción por saber si los culpables son de “derecha” o “izquierda”, es la que nos hace perder el foco del problema. Dentro de los padrones, los mayores beneficiarios son diputados federales, gobernadores, diputados locales, narcos. Es decir que ciertas autoridades agrarias no están haciendo su trabajo y fabrican expedientes, convalidan requisitos y reciben dinero a cambio de que x o y político tenga otra fuente de ingresos independientemente de la que ya tiene y todo lo pagamos cada uno de los mexicanos.
Hoy, abiertas nuestras fronteras a los alimentos, no somos competitivos, las tierras se erosionan, no producimos ni la mitad de lo importado. Debemos generar una conciencia acerca de que el futuro de nuestro mundo tiene su naturaleza en la producción alimentaria. La Auditoría Superior de le Federación ha hecho el llamado que, además de la corrupción, no existen mecanismos eficientes para evaluar las políticas agrarias. Presionemos a quien está al frente para que rinda cuentas, obliguemos a quienes tienen un sueldo proveniente de recursos públicos a que dejen de percibir estos apoyos mientras eso suceda, cuando menos que asuman la responsabilidad de estar saqueando a los ciudadanos.