Desde el año 2001, en distitntos momentos de vida política del país se han convocado seminarios, coloquios, mesas de trabajo o comisiones para discutir y aportar argumentos para mejorar lo que llaman “la vida democrática del país”.
Nueve años después poco ha pasado, los partidos políticos y sus intereses han propuesto en magníficos discursos llenos de “rotura del tejido social”, “a la altura de lo que México necesita” o “la impostergable reforma”, un cambio real sin embargo, no han permitido que suceda.
El año pasado, el movimiento del voto nulo, abrió la posibilidad de democratizar el sistema político. El consenso sobre la inutilidad del sistema actual logró poner sobre la agenda temas como el de la reducción de financiamiento a partidos políticos o los medios de democracia directa. De otra manera creo que hubiera sido imposible.
En diciembre pasado el Presidente Calderón presentó una iniciativa de reforma política y con ello se inauguró (una vez más) la ronda de seminarios, discursos o “espacios ciudadanos”; ya sea en el ejecutivo o en el legislativo.
Los “esfuerzos” no son tales, es apenas el cumplimiento de su trabajo.
Las acciones y declaraciones de los partidos políticos nos dejan claro que, probablemente, suceda lo mismo que los últimos nueve años: nada.
Con este escenario, un grupo de ciudadanos integrantes de la Asamblea Nacional Ciudadana, hemos decidido tomar las calles. La intención es facilitar un espacio para que todos los interesados (y no interesados) puedan expresarse respecto a la “reforma política”, para que todos puedan exponer sus argumentos, para que nadie quede fuera de la discusión.
Se hará simultáneamente en las ciudades de Guadalajara, Monterrey y el Distrito Federal.
Te invito a participar, a no quedarte callado, a poner bajo el reflector temas que seguramente no se tomaron en cuenta. Si lo logramos, los 628 integrantes del Congreso de la Unión (500 diputados y 128 Senadores) no podrán decir que “lo hicieron por nuestro bien”, el contraste.
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