“Dinos, por lo tanto: ¿Qué te parece? ¿Es lícito pagar la capitación a César, o no?”. Pero Jesús, conociendo la iniquidad de ellos, dijo: “¿Por qué me ponen a prueba, hipócritas? Muéstrenme la moneda de la capitación”. Ellos le trajeron un denario. Y él les dijo: “¿De quién es esta imagen e inscripción?”. Dijeron: “De César”. En seguida les dijo: “Por lo tanto, paguen a César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios”. Pues, al oír [aquello], se maravillaron; y dejándolo, se fueron. “ Mateo 22:17-2
¿De verdad podríamos aplicar esta frase a César Godoy?
Julio César Godoy, medio hermano del gobernador de Michoacán, es diputado electo por el distrito de Lázaro Cárdenas y paralelamente está prófugo de la justicia por presuntos nexos con el narcotráfico; particularmente con la familia michoacana, con la Tuta. Existen dos opciones: que tome protesta y que con el fuero en vigor escape a la acción penal o que por el contrario, si es cierto como lo dice, no tienen nexos con la familia, dejar que lo investiguen y no tomar protesta.
Es una decisión difícil. En la comisión permanente del Congreso de la Unión, los diputados perredistas de debaten sobre el asunto. Un grupo de diputados, pugna porque Godoy llegue de manera clandestina a la cámara y tome protesta para ser amparado por el fuero. Otros, quienes están conscientes del desgaste de su partido, proponen expulsarlo de sus filas y que cumpla con la justicia. El diputado Juan Guerra defiende la primera postura.
Es correcto, los ciudadanos de ese distrito eligieron por mayoría de votos a su representante en la cámara federal, al hacerlo, no se sabía del caso por lo que no estuvo impedido para contender, tiene su constancia de mayoría, por lo tanto quiere decir que jurídicamente su elección fue válida, sólo falta tomar protesta. Por ley, si no se presentara a la toma de protesta, se llamaría a su suplente y los siguientes 30 días tiene para regresar a su escaño. Sería bueno para los ciudadanos que en lugar de ingresar como prófugo, ocupara esos 30 días para dar cuenta y probar a las autoridades que no es culpable de lo que se le imputa. De no ser así, por dar a César lo que le toca, tendríamos un presunto delincuente en la LXI legislatura.