¿Ese es el presidente del empleo?

Recuerdo como Felipe Calderón, durante la campaña del terror del 2006, casi con crucifijo en mano y motivantes discursos a favor de la economía se rasgaba vestiduras para mantener a flote el legado de Fox e incentivar, como nunca, la creación de empleo como principal fortaleza de campaña ante el desbarajuste que Vicente hizo anteriormente.

 

Calderón lucía simpático y seguro y en cualquier momento en los medios se le veía entusiasmado proponiendo empleos al por mayor, como suponiendo que de esa forma salvaría a la Nación del atraso histórico. Y así, después de autonombrarse el “Presidente del empleo”, sobreviviendo la tempestad electoral que se propició, Felipillo accedió al poder en un tremendo clima de incertidumbre e impaciencia política. Es tiempo electoral, tiempo de favorecer o castigar –como diría el objetivísimo “Semanario” de la Diócesis- y recordar las propuestas incumplidas o realizadas por aquellos que detentan el poder.

 

Aquel que se nombró Presidente del Empleo le ha quitado más de medio millón al país, y sin lugar a dudas, sigue contando para no parar durante algún tiempo. El fracaso económico que ha propiciado y la recesión social ha demostrado la incapacidad que Calderón tiene para sugerir planes tangibles y reales que puedan pretender aliviar, de cierta forma, el desmán existente en sus primeros tres años como jefe del ejecutivo.

 

No recuerdo, en ningún momento de su campaña, que Felipe pretendiese eliminar de tajo al narcotráfico, ni escuché por casualidad alguno de sus descabellados planes que tenía tan escondidos. Puedo pensar, que no logrando la generación de empleos ni eliminando el impuesto de tenencia, al enanito que porta la banda presidencial se le hizo totalmente fácil mandar a hacer guerras en el país a favor de que la droga no llegue a nosotros. Y como no hacerlo, hay que desviar la atención de lo que no se realizó para entretenernos con algún otro acto circense, que bien sabe hacer Calderón.    

 

Hoy, cuando la elección está tan cercana y se quiere hacer olvidar al ciudadano de los pecados cometidos, su partido, Acción Nacional, se muestra como una mofa de lo que en la política debe prevalecer. En sus spots y publicidad, con cierta gracia puedo advertir que, a pesar de lo que han hecho en el poder, aún se creen con la suficiente calidad moral para intensificar lo “hecho” en los anteriores dos años. La “Acción responsable” y todas las caricaturescas representaciones sugeridas acontecen por la media noche.

 

¿Es la Acción responsable el decrecimiento económico, la incertidumbre social, la represión policiaca en todo el país, los empleos perdidos, la sobredosis de estupidez? Ojalá que jamás llegue a nos un gobierno irresponsable, que cumpla lo que promete, a diferencia de Calderón.    

Sobre el Autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Guadalajara. Se ha desempeñado en la misma como Auxiliar del Departamento de Política y Sociedad; Consejero Propietario, Representante General del Alumnado, Secretario de Cultura y Sub Coordinador Zona Ciénega de la Federación de Estudiantes Universitarios. Ha sido miembro del Consejo Editorial del Centro Universitario de la Ciénega, Jefe de Edición del Periódico Estudiantil Voces e integrante del Consejo General de la FEU. Actualmente es articulista de varias Revistas y Periódicos, miembro del Despacho Asesoría Legal y Técnica y Coordinador del Instituto Ocotlense de la Juventud, contando con un libro de poesía publicado.

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